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Gafas De Sol · Significan categorías filtro

Qué significan las categorías de filtro solar 0, 1, 2, 3 y 4

Qué significan las categorías de filtro solar 0, 1, 2, 3 y 4

En la ficha de casi cualquier gafa de sol hay un dato que suele pasar desapercibido: la categoría del filtro, un número del 0 al 4. No es una escala de calidad ni un código del fabricante, sino una clasificación definida por la normativa europea que indica cuánta luz visible deja pasar la lente. Entenderlo te evita dos errores habituales: comprar unas gafas demasiado claras para el sol de verano o unas tan oscuras que ni siquiera son legales para conducir.

Qué mide exactamente la categoría

La categoría refleja el porcentaje de luz visible que atraviesa la lente, lo que se conoce como transmisión luminosa. La relación es inversa a lo que mucha gente supone: cuanta más luz pasa, más clara es la lente y más bajo el número; cuanta menos luz pasa, más oscura es y más alta la categoría. Una lente de categoría 0 deja pasar prácticamente toda la luz y una de categoría 4 apenas una fracción pequeña.

Aquí viene el punto que más confusiones genera: la categoría habla de oscuridad, no de protección ultravioleta. La luz del sol que llega a tus ojos es una mezcla de luz visible —la que deslumbra y te hace entrecerrar los ojos—, radiación ultravioleta —invisible y la responsable de dañar los tejidos oculares— e infrarrojos. El tinte de la lente trabaja sobre la parte visible, absorbiendo una porción de esa luz para que el ojo esté cómodo. El bloqueo de los rayos UV depende del material con el que está hecha la lente y de sus tratamientos, y puede ser total incluso en una lente casi transparente. Por eso una categoría más alta no significa más protección: significa menos luz.

Las cinco categorías, una por una

Cada número cubre un rango de transmisión y está pensado para un nivel de luminosidad distinto:

  • Categoría 0 (deja pasar entre el 80 y el 100 % de la luz). Lentes transparentes o con un tinte apenas visible. Sirven para proteger los ojos del viento o el polvo, para días cubiertos, al atardecer o de noche. Como protección frente a un sol intenso, se quedan cortas.
  • Categoría 1 (entre el 43 y el 80 %). Tinte ligero. Va bien en días nublados con claros, con el sol bajo del invierno o para un uso urbano sin mucho deslumbramiento.
  • Categoría 2 (entre el 18 y el 43 %). Oscuridad media. Es la categoría del sol moderado: primavera, otoño, jornadas de sol que no llega a ser deslumbrante.
  • Categoría 3 (entre el 8 y el 18 %). Lentes oscuras, pensadas para el sol fuerte del verano, la playa, el mar o la montaña. Es la categoría más habitual en las gafas de sol y la que cubre más situaciones.
  • Categoría 4 (entre el 3 y el 8 %). Lentes muy oscuras reservadas a condiciones extremas: alta montaña, glaciares, nieve bajo un sol directo. Están prohibidas para conducir.

La prohibición de la categoría 4 al volante tiene su lógica si piensas en cómo funciona el ojo. Con una lente que solo deja pasar una fracción tan pequeña de la luz, al entrar en un túnel o cruzar una zona de sombra profunda la vista tarda en adaptarse y durante esos segundos ves muy poco. Además, con tan poca luz disponible se pierde capacidad para distinguir con rapidez los colores de los semáforos y las señales. Para conducir, la norma pide lentes que dejen pasar suficiente luz, es decir, de categoría 3 como máximo.

La categoría no es la protección UV

Vale la pena insistir en esto, porque es el malentendido más extendido. Todas las gafas de sol vendidas legalmente en Europa deben filtrar la radiación ultravioleta con independencia de su categoría: una lente de categoría 0 protege de los rayos UV igual que una de categoría 4 si cumple la normativa. Las marcas con las que trabajamos cumplen ese requisito en todos sus modelos, así que el número de la categoría solo te está diciendo cuánta luz visible vas a recibir.

El peligro real está en las lentes oscuras sin filtro UV, las de mercadillo sin homologar. El mecanismo es el siguiente: la pupila se abre o se cierra según la luz que recibe, como el diafragma de una cámara. Detrás de una lente oscura, la pupila se dilata porque interpreta que hay poca luz. Si esa lente no bloquea el ultravioleta, el ojo queda abierto de par en par recibiendo más radiación UV de la que recibiría sin gafas, porque a ojo desnudo entrecerrarías los párpados y la pupila se cerraría como defensa. Una gafa oscura mala es peor que ninguna gafa.

Tampoco es lo mismo que polarizada o fotocromática

La polarización es una característica independiente de la categoría. Una lente polarizada lleva un filtro que bloquea la luz reflejada en superficies horizontales —el agua, el asfalto mojado, el capó del coche—, que es la responsable de los reflejos que ciegan. Una lente polarizada sigue teniendo su categoría: lo normal es que sea 2 o 3. Si pasas muchas horas cerca del mar o conduciendo, la polarización se nota más que subir de categoría.

Las fotocromáticas, por su parte, cambian de categoría sobre la marcha. Su tinte reacciona a la radiación ultravioleta: cuanta más reciben, más se oscurecen, y vuelven a aclararse cuando la radiación baja. Un modelo fotocromático típico se mueve entre la categoría 1 y la 3, lo que resulta muy práctico en actividades con luz cambiante. En ciclismo de carretera o montaña, donde alternas sol directo y tramos de sombra entre árboles, es la opción con la que no tienes que estar pendiente de nada; en la sección de gafas de sol deportivas para ciclismo hay varios modelos de este tipo. Eso sí, dentro del coche apenas se oscurecen, porque el parabrisas filtra casi todo el ultravioleta y la lente no recibe la señal que activa el tinte.

Qué categoría te conviene según el uso

Para el día a día en ciudad, una categoría 2 o 3 cubre casi todo el año. De hecho, la mayor parte de los modelos que encontrarás en las secciones de mujer y de hombre montan lentes de categoría 3, porque es la que mejor funciona con el sol español de mayo a septiembre.

Si las quieres principalmente para conducir, quédate en categoría 2 o 3 y descarta la 4 por completo. Para playa, piscina o salir en barco, la 3 es la referencia, y ahí la polarización suma bastante porque el agua devuelve mucha luz reflejada. Para nieve y alta montaña, donde la radiación y los reflejos se multiplican, entra en juego la categoría 4, siempre que no vayas a usarlas al volante. Y para deporte al aire libre con luz variable, la fotocromática o una 3 con buena cobertura lateral.

Dónde mirar la categoría de un modelo

Cuando repases los modelos publicados, verás que la categoría aparece indicada en la ficha de cada modelo, junto al resto de especificaciones de la lente. También suele venir grabada o impresa en la varilla o en la etiqueta de la gafa, al lado del marcado CE. Si un modelo no indica su categoría en ningún sitio, desconfía.

Y si dudas entre dos categorías, piensa en el momento más luminoso en el que vas a usarlas, no en el más frecuente. Unas gafas algo más oscuras de lo necesario en un día gris son solo una molestia leve; unas demasiado claras en pleno agosto en la playa significan horas entrecerrando los ojos y dolor de cabeza al final de la tarde.

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